Hoy hemos hecho una incursión en la provincia vecina, a través del Desfiladero de la Hermida, para luego volver por la costa disfrutando de rincones escondidos de nuestra geografía.

Etapas

Haremos primeramente un acercamiento por autopista, para poder disfrutar de buena luz, saliendo de la A8 a la altura de Posada de Llanes.

Giramos dirección sur buscando las montañas de los Picos de Europa hasta llegar a Panes. Donde tras repostar comenzaremos el paso por el desfiladero de la Hermida. Ha sido arreglado de asfalto y de estrechez, aunque aún hay gente que piensa que lleva un 3 ejes, pues con un monovolumen van por el centro de los dos carriles.

Una vez llegado al Balneario de La Hermida giramos a la derecha en dirección Puentenansa. Esta carretera, aun estando genial de perfil, es en algunas zonas algo estrecha y hay que tener cuidado con los vehículos que bajan, sobre todo en las curvas de 180º.

Una vez arriba, hacemos una parada en el Mirador de Santa Catalina (1,5Km de la carretera) para poder disfrutar de la vista panorámica del Desfiladero de la Hermida, y de algunos buitres que vuelan por la zona.

Continuamos nuestro camino atravesando los diferentes valles hasta llegar al valle de Cabuérniga donde haremos la parada para comer, en Ruente.

Tras la comida y un paseo por la Fuentona, nos dirigimos hacia Comillas, a través de Cabezón de la Sal, y paramos a disfrutar de un rincón escondido donde está el Monumento Natural de las Secuoyas del Monte Cabezón.

Ya la luz se va terminando y la bruma y el orbayo empiezan a aparecer, así que comenzamos la vuelta, adelantando un poco de camino, de nuevo por la A8, hasta Unquera, donde hacemos una última parada para tomar un café y unas corbatas. De vuelta a la carretera seguimos adelantando terreno hasta Ribadesella donde tomaremos la N-634 por la costa hasta Villaviciosa y luego el para casa.

A mencionar
  • El mirador de Santa Catalina, es digno de visitar, si tienes buen día, para aprovechar las vistas del Desfiladero la Hermida, o poder observar los buitres que sobrevuelan. Al haber una concentración de dos valles existe más espacio para que puedan aprovechar las corrientes térmicas que les permite subir más alto sin gastar energía.
  • El bosque de Secuoyas en Cabezón es una paraje increíble, pues ese tipo de árbol no lo sueles ver todos los días, además tienen una corteza que hace el efecto de piel de Mamut y merece la pena acercarse.

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