En esta ocasión, he salido con un grupo de amigos y aprovecharemos que tenemos un día de sol fantástico para hacer unas curvas, visitar algún lugar cultural y como no, disfrutar de una buena espicha en la mejor compañía.

Para empezar salimos de Oviedo por la autopista dirección Grado, una vez bordeado y pasado el túnel tomamos la salida para rodar por el corredor del Narcea en dirección a nuestra primera parada, el Monasterio de San Juan Bautista, actualmente el Parador de Corias.

Visita cultural Monasterio de Corias

Al llegar hacemos un tentempié y comenzamos la visita guiada. Entramos primero en su iglesia, pues justo después van a tener un bautizo, y disfrutamos de unas decoraciones y una estancia muy bonita. Nos cuentan un poco su historia, que comienza allá por el siglo IX, gracias a los condes Piniolo y Aldonza,  quienes lo mandaron construir y luego fue cedido a los monjes benedictinos.

Durante los siglos XII y XIII tuvo su momento más álgido poseyendo tierras por el occidente asturiano e incluso por la zona de León. En los siglos siguientes fue aumentando y siendo modificado hasta el 1773 que tuvo que ser reconstruido debido a un incendio que lo devastó prácticamente por completo, sólo se salvó la iglesia y la sacristía, encima de la cual se haya la biblioteca que corrió la misma suerte.

Pasó a ser cárcel y escuela en 1835 y más tarde, en 1860 se cedió a los dominicos que lo convirtieron en colegio para formar a sus misioneros. Acabó siendo también un colegio interno donde sus alumnos estudiaban Bachiller o FP, llegando a convivir como máximo un total de 500 alumnos.

Una vez terminada la visita a la iglesia accedemos al monasterio donde al entrar podemos ver su patio principal con un gran árbol proveniente de Chile y que en su momento estaba acompañado por otro igual pero macho, como no, el que perdura es la hembra. Paseando por los pasillos que bordea este patio, nos señalan las losas que están en el suelo y que algunas presentan algún tipo de numeración (números romanos) y que era donde antiguamente, los frailes enterraban a sus compañeros. Dependiendo de los número que había inscritos en la roca, podía haber varios individuos enterrados unos encima de otros.

Pasamos al siguiente patio, éste es el de recreo de los alumnos que aquí estudiaron, y podemos ver que hay otro tipo de árboles plantados, más típicos de la zona. Actualmente este edificio es un parador y como tal dispone de habitaciones y servicio de restauración. Hoy vemos que están preparándolo para una boda.

Subimos a la primera planta para visitar la biblioteca y algunas de las habitaciones que se usaban antiguamente. Nos sorprende la madera de sus escaleras, el crujir según vamos subiendo y notamos como están desgastadas por el uso, los alumnos siempre subían y bajaban por su derecha y está desgastado por esos lados.

Ya dentro de la biblioteca nos explican que la mayoría de los libros que había allí, antes de ser Parador, han sido trasladados a otros conventos Dominicos y los que actualmente hay habían sido cedidos por personas, muchas de ellas anónimas. Sorprenden también sus paredes, donde cuelgan buen número de cuadros que a simple vista están sin tapiz, sólo hay el marco, pero si nos fijamos podemos observar que ese marco que se observa es la propia pintura, es bastante curioso, pero hasta que no te acercas no te das cuenta del detalle.

Seguimos nuestra visita y nos explican que en el patio principal podemos ver que cada lateral cuenta con un reloj de sol, salvo una, ya que no da el sol a ninguna hora. Bajamos de nuevo y ahora nos desplazamos hasta casi la recepción del Parador para bajar un nivel y poder ver los restos de la primera iglesia que había existido. Se conserva pues contiene restos de frailes y alguna persona de gran renombre en aquellos momentos y que puso disfrutar de ser enterrado próximo a esta construcción.

Hemos disfrutado de la visita así como de las excelentes explicaciones recibidas por nuestra guía en el día de hoy, muy recomendable para todos.

Corias - Santuario del Acebo - Restaurante

Ya una vez en el aparcamiento, volvemos a tomar las motos y nos disponemos ahora a hacer alguna curvilla más antes de ir a comer. Decidimos subir al Santuario del Acebo, pues hace una mañana genial de sol y podremos disfrutar de un refrigerio a la sombra de algún árbol en la terraza del bar que hay allí. Llegamos a Cangas y tomamos el desvío para comenzar el ascenso al santuario. Es una buena carretera que bordea la montaña y poco a poco ascendemos hasta llegar arriba, donde tomamos algo para hacer tiempo y refrescarnos antes de la comida.

Bajamos hasta la carretera principal y llegamos al restaurante donde nos tenían preparadas unas mesas en el jardín para poder disfrutar de una espicha en la mejor compañía.

Visita al centro de interpretación de Muniellos

Tras los postres y los cafés algunos se retiran ya para aprovechar un poco de playa o piscina, y los valientes nos disponemos a continuar la aventura. Hoy vamos a acercarnos hasta el parque natural de Muniellos, para visitar los miradores que tienen allí. El calor es bastante alto pero merece la pena el viaje, ver todo ese bosque principalmente de robles es una pasada.  

Viaje de vuelta

Comenzamos la vuelta y acompaño al resto del grupo hasta llegar al puente del Infierno, donde me desvío hacia Allande para una vez arriba seguir dirección Arganza. Cruzo Gera , El Peligro y otros pueblos con cuidado pues esta carretera está bastante rota mientras disfruto de unas vistas muy bonitas aprovechando que el calor ha bajado y se rueda más a gusto.

Hago mi última parada en Tineo, donde hago las últimas fotos con unos paisajes tremendos. Realmente podemos disfrutar de unos paisajes, vistas y carreteras que para un motero son un auténtico paraíso.


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